Historia deshilvanada, fragmento de juegos y recuerdos de gestos cotidianos. Pesa 10 % de su peso y sin fuerza, con suavidad, nos desliza entre las líneas invisibles de su sueño. Juega simplemente a llevarnos al juego perverso de la muerte como metáfora de transgresión y transformación. Una vida imaginaria vislumbrada, que termina tras la confrontación con el reflejo de su propia imagen. Todo es pretexto y distracción, como la vida misma.