En hora punta, una multitud de frutas se amontona en el metro con el ritmo frenetico de la música. El metro se detiene bruscamente y los frutos, renuncionan poco a poco a su afán, concilian el sueño y sueñan con un mundo en el que crecen en los árboles. Pero el metro se reinicia de repente y vuelven a la dura realidad.