El director artístico Naoki Hayakawa trabaja 16 horas diarias en una compañía de publicidad creativa y neototalitaria en Tokio. La presión de trabajo causa una condición mental entre el sueño y la vigilia donde tiene sueños extraños y maravillosos. Cuando le dice a sus superiores sobre su estado de ánimo, se le dice que explote sus sueños mediante el uso de ideas de ellos en su trabajo. Esto desencadena una crisis cuando se le ocurre que todo su ser está siendo instrumentalizado.