Ismael Diadié huyó de Tombuctú hacia el exilio en Granada, escapando de la muerte. En abril de 2012 los guerrilleros salafistas y sus aliados de Al Qaeda rodearon su casa. Buscaban la destrucción del Fondo Kati, un legado de más de 12.000 manuscritos que salieron de España 500 años atrás.
