Fran Perea debuta como director contando la historia, con un solo plano secuencia y los movimientos de Chevi Muraday (Premio Nacional de Danza 2009), de un bailarín que, tras sufrir un accidente que le rompe todos los huesos, consigue volver a bailar con fuerza de voluntad. Inspirado en una historia real del bailarín Juan Antonio García, que participa en el corto.