Julia, colombiana nacida en Antoquia en una familia dedicada al cultivo de flores, emigra a Suiza y se casa con Daniel, originario de ese país. Juntos tienen un hijo llamado Marco. Julia decide estudiar historia del arte pero no logra mantener el equilibrio como esposa y madre, entrando en un gran conflicto con su esposo. Éste pierde la cabeza y la maltrata físicamente, expulsándola de la casa en medio de la noche. Julia, sin saber a dónde ir y sin recursos financieros, deberá enfrentar su vida sola con su hijo de 6 años. Su único soporte emocional es un cuadro pintado de flores, un regalo de su padre en el momento de su partida, para que no se olvidara de su procedencia.
