Vecinos de los barrios del sur de Murcia se unen para exigir que el gobierno central cumpla su promesa de soterramiento del tren de alta velocidad y evitar, en consecuencia, la división de la ciudad con un muro: los afectados, quienes buscan una movilidad digna, han sufrido represión policial, persecución, multas económicas y cargas policiales.