Francia. 1991. Color - blanco/negro. 26 min. Ficción. 35mm.
- Dirección
: Olivier Smolders.
Devorado por una ambición desmedida, el terrible "filósofo de los pinceles" Antoine Wiertz evoca algunos grandes temas de su obra: el suicidio, la decapitación, los sucesos, la vanidad del mundo y las virtudes purificadoras de la imagen erótica. A su deseo de ver sus cuadros confrontados con los grandes maestros, responde una película que mezclando pintura amateur y pintura sublime construye poco a poco la imagen de un artista a la vez espiritual y académico, conformista y revolucionario, sentimental y pornográfico. En resumen, una sabia mezcla de genio y de estupidez sin que ya no sepamos distinguir muy bien lo uno del otro.